La cabeza de Corinne daba diez mil vueltas por segundo. Esa cría estúpida había acabado con la vida de Myriam. No estaba dispuesta a perdonárselo. No se lo perdonaría… no, ella no era de las que dejaban pasar esas cosas. Le retorcería ese cuello tan bonito que tenía y vería cómo la vida abandonaba sus tiernos ojos.
- No sabe dónde se ha metido – musitaba apretando una copa con vino tinto entre las manos – No tiene ni idea de dónde se ha metido
- ¿Quién? – Víctor, que contemplaba la escena en el más absoluto de los mutismos desde hacía ya un rato, fijó la vista en ella
- Ruiz, tu… amiguita – añadió con retintín
- Nunca sabe dónde se mete
- Supongo que la ha pillado fuera de aviso tu… deslealtad – la palabra se clavó en su pecho como si fuera un dardo, más que envenenado y a conciencia
- Supongo
- ¿Ha terminado ya, señorita? – Ezio irrumpió con una sonrisa que a ella la sacaba de quicio
- Aún no
- Pues lamento tener que interrumpirla, él la reclama
Corinne no dijo nada, serenó su expresión, se levantó planchando con suavidad la camisa con las manos y rizó un par de mechones de cabello con sus dedos antes de salir por la puerta, sin siquiera dirigir una última mirada a sus dos acompañantes.
- Ella tampoco sabe dónde se mete – Víctor devolvió la mirada al suelo y el joven se sentó a su lado
- No juegue con Corinne sin un as bajo la manga. Es peligrosa, paciente y muy… muy vengativa. De las peores arpías que conozco, diría yo
- Eva no es tan paciente, ni vengativa, ni mucho menos una arpía pero…
- Pero tiene algo que la hace peligrosa – Ezio sonrió – Aunque a mí, personalmente, me cayó bastante bien – y ante la ceja arqueada de Víctor prosiguió – Hablo en serio, me gusta. Es una buena improvisadora, no hace esa estupidez de cerrarse en banda con el enemigo y negarse a hablar, y además parece que le preocupan los suyos… - se encogió de hombros – Llámeme necio, pero creo que es un activo bastante útil
- ¿Un activo?
- Pensaba que en el ejército todos erais poco más que activos – e inclinó la cabeza a modo de disculpa – Pero si no es así entonces me quedaré con que es una chica interesante - y tras una pausa breve continuó - Me imagino que todo esto le habrá costado bastante, ¿no?
- Aún no hemos pagado el precio
- ¿Y cuál es?
- No lo sé – miró de reojo a Ezio, que sonreía - ¿Por qué sonríes?
- Pocas veces conozco gente apasionante
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